Estudió en el colegio Imperial de la Compañía de Jesús y continuó sus estudios en la Universidad de Alcalá, donde obtuvo el título de bachiller.
Comienza a ser conocido por sus creaciones literarias en Valladolid mas o menos en 1602, época también en la que nace su enemistad con Góngora.
El año 1606 vuelve a su Madrid natal en busca de éxito y fortuna a través del duque de Osuna que se convierte en su protector. Se traslada a Italia en el año 1613, llamado por el duque de Osuna. El duque de Osuna cayó en desgracia en 1620 y Quevedo fue arrastrado en la caída y desterrado a sus posesiones de La Torre de Juan Abad, después, sufrió presidio en el monasterio de Uclés (Cuenca) y arresto domiciliario en Madrid. Por defender con virulencia la propuesta que el Apóstol Santiago fuese elegido el patrón de España, en pugna con los carmelitas que proponían a Santa Teresa, se vuelve a ver Quevedo castigado al destierro de nuevo en La Torre de Juan Abad. Con el advenimiento del reinado de Felipe IV cambia algo su suerte; el rey le levanta el destierro pero el pesimismo ya se había apoderado de él.
Su matrimonio con la viuda Esperanza de Mendoza (1634) tampoco le proporcionó ninguna felicidad al gran misógino y se separó de ella a los pocos meses.
De nuevo se siente tentado por la política, pues ve el desmoronamiento que se está cerniendo sobre España y desconfía del conde-duque de Olivares, valido del rey, contra quien escribió algunas diatribas amargas.
En diciembre de 1639 fue detenido y trasladado al convento de San Marcos de león, donde estuvo preso durante casi 5 años en unas condiciones muy duras. Según la versión tradicional, Quevedo fue encarcelado por haber colocado un poema satírico entre los pliegues de la servilleta del rey. Sin embargo, fue acusado de ser confidente de Francia.
Cuando es liberado, en 1643, es un hombre acabado y se retira a sus posesiones de La Torre de Juan Abad para después instalarse en Villanueva de los Infantes donde el 8 de septiembre de 1645 murió.